miércoles, 20 de julio de 2016

La invisible por Guadalupe Ángela


        Por la popularidad que tenía, quisieron hacerla invisible. No es que fuera bella ni voluptuosa, es que hablaba de tal manera que se les caía la baba. No querían que llamara la atención con esa voz clara de palabras que se dibujaban en el aire.
       Un día lo lograron.
       Sin embargo, sus aforismos la reconstruían entre el vaho de las ventanas durante las mañanas lluviosas.

sábado, 31 de octubre de 2015

Guadalupe Nettel. Pétalos y otras historias incómodas. Reseña por Guadalupe Ángela


 

Guadalupe Nettel. Pétalos y otras historias incómodas.

Editorial Anagrama. Barcelona, 2008.

 
Reseña por Guadalupe Ángela

 

Guadalupe Nettel (1973) escritora mexicana ha publicado dos libros de cuentos: Juegos de artificio y Les Jours fossiles y la novela El Huésped. En el 2008, salió a la luz Pétalos y otras historias incómodas, volumen que contiene seis historias. La apuesta que prevalece en cada uno de ellos es mostrar las manías que tienen sus personajes: la atracción hacia los párpados antes de recibir una cirugía plástica, el voyeurismo de una vecina, la voluntad de encontrar similitudes entre la personalidad y las plantas, la cual definirá la posición en la vida y las relaciones humanas, así lo cuenta el texto de Bonsái. En El otro lado del muelle, una adolescente que detesta su cuerpo, y que sin embargo éste será el que ofrezca alivio a otra joven que acaba de perder a su madre: “No encontré nada que decir, pero no quería que interpretara mi silencio como las otras voces, cuando me negaba a responderle en el techo de la casa, por eso abrí la parte de la bata que cubría mi pecho izquierdo, mi seno puntiagudo de perra flaca, y dejé que se acercara: Lo tomó en la boca, una boca delgada y fría, una boca de pez, como si intentara succionar de ahí toda la fuerza necesaria para quitarse el miedo. Durante muchas horas sus lágrimas estuvieron mojando la parte que más odiaba de mi cuerpo”.

La escritura de Nettel se distingue por un alto grado de acabado al dibujar la imagen donde el protagonista acciona con el gesto o la palabra. Los motivos de cada personaje son únicos o extraños, para algunos lectores quizás toquen el tabú, como es el caso del hombre que se encuentra fascinado con las manchas de orina que dejan las mujeres en los inodoros. Pétalos no se puede dejar de leer después de tomarlo en las manos pues los elementos que maneja Nettel son imprescindibles, como piezas de ajedrez que conforman una historia lograda y verosímil y como lo sugiere el título son pétalos que incomodan acaso porque estén contando, de alguna manera, aquellas manías que callamos.    

domingo, 30 de agosto de 2015

A propósito de caballos azules de Franz Marc/ Un poema para Gina

https://elcaballinsky.wordpress.com/2015/08/23/a-proposito-de-caballos-azules-de-franz-marc/

Algo de caballo azul tenías. Veías hacia otros lados, pero sobre todo hacia atrás, mirabas de reojo la estela. No confiaste en el habla de los hombres.
Nunca perdiste la esperanza de ser amada por ser caballo. Renunciaste a ser yegua. Querías ser mirada por la anciana, quien parecía ser un pan de dulce; lo era de alguna manera, pero tenía sus preferencias.
Este país es muy fálico, decías...

martes, 11 de agosto de 2015

A Malintzin

Guadalupe Ángela

(Poema publicado en Cartografía II. 2012. México: Editorial Almadía)


¿A quién toco?
¿con quién hablo?
Tengo los ojos cubiertos,
no me pertenezco,
soy de otros,
me cambiaron por cacao,
lo huelo,
por piedras preciosas,
las oigo.
Escucho nuevos sonidos
que se vuelven dibujos
en mi mente.
De mi madre sólo conozco
el desamor.
Me destapan los ojos
y estoy ahora,
con mis trece años,
en otro paisaje.
Un señor me habla,
me señala en maya,
repito con la cabeza
limpio repitiendo,
lloro repitiendo.
Esta lengua contiene
el desamor de la distancia.
No me pertenezco,
soy de otros,
no me cambian por cacao,
no lo oigo,
no lo huelo,
me destapan los ojos,
es un hombre blanco
de barba de elote,
me habla,
me señala en castellano,
repito con la cabeza,
limpio repitiendo
lloro repitiendo
me desnudo repitiendo.
Esta lengua es desamor
de distancia.
Tengo tres lenguas
enredadas como serpientes
en mi boca.
Me preguntan,
dibujo mi infancia
con palabras,
pinto un verde
que hubiera
anhelado tener bajo mis pies
todo el tiempo,
dibujo con tierra
la mano de una madre
que hubiera querido sostener
de niña en el monte,
dibujo un hermano,
su risa ausente.
Saboreo la comida
en el recuerdo,
saboreo náhuatl.
Me han hecho narradora,
me dicen doña Marina,
y cuento todo lo visto
antes de que me vendan
antes de que me venden.
Huelo el cacao.
Me han hecho hijos
a quienes toco
todo el tiempo
como si fuera ciega.
Saco del canuto de una pluma
polvo de oro
lo froto, lo pongo
en mi rostro.
Me han dado un espejo
como pago.
Saco la lengua.